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miércoles, 2 de noviembre de 2016

"Ideología" de género o "Ideologia" católica ultraconservadora

¿Se pretende garantizar la identidad o la falta de equidad de género?

La Iglesia católica ha lanzado una feroz campaña contra las teorías de género, para erosionar y socavar los planteamientos feministas sobre la inequidad social. Para ello, se dirige a un público que desconoce y no ha leído en que consisten las críticas y construye un conjunto de prejuicios y falsedades sobre la teoría de género.

¿Son diferentes los niños y las niñas?

En efecto, la biología determina en general que los niños y las niñas tengan un sexo diferente, biologicamente hablando. ¿La teoría de género y sus estudios niega esto? No, absolutamente no. La ciencia sabe que los seres humanos somos organismos sexuados que nacemos en general con un sexo. Sólo en un pequeño sector de la sociedad se presentan rasgos transgéneros o hermafordismo. Entonces la respuesta es más compleja, nacemos biológicamente a partir de dos sexos, pero también hay seres humanos que nacen diferente.

¿La teoría de género dice que el sexo se determina porque la sociedad obliga a los individuos a tener un sexo? 

Esta es una distorsión. Lo que dice la teoría de género es que el sexo no sólo se construye a partir de la biología, sino que la sociedad reproduce socialmente los roles de quién será hombre o mujer, a veces no de manera natural, sino de manera social, cultural. No es sólo que los hombres nazcan con pene y las mujeres con vagina, la educación y la cultura determina un proceso diferenciador asignando formas de vestir, roles sociales, costumbres y consideraciones en torno a la función de los sexos.
Esto no es de ninguna manera que se obligue a las mujeres a ser mujeres, como dice el vídeo. Sino que la cultura prohibe, impide que algunas mujeres que tienen habilidades que se piensa pueden desarrollar los hombres solamente, las desarrollen, se les reprima, se les prohiba. A inicios del siglo XX y sobre todo en el siglo XIX, mujeres como Marie Curie o George Sand tuvieron que superar muchos obstáculos para poder estudiar la universidad o escribir literatura, porque se pensaba culturalmente que las mujeres estaban incapacitadas para esos oficios o profesiones. La historia ha venido demostrando contundentemente que los obstáculos a la educación de la población femenina no fueron sino prejuicios, atavismos e ideas equivocadas. Pero estas evidencias históricas evidentes, ahora quieren ser atacadas diciendo que los estudios de género, es decir la larga colección de estos atavismos y prejuicios sociales, son en realidad la confusión de que hombres y mujeres son la misma cosa. Un "hombre de paja" que el conservadurismo católico, que ya perdió el control, pretende recuperar, prejuiciando a la población mediante lo que sabe hacer mejor, satanizar una teoría, como lo hizo con la evolución de las especies, para que la población la rechace.

No, la teoría de género no confunde a hombres y mujeres, por el contrario, brinda una explicación de como hombres y mujeres tienen dos realidades que se construyen, la biológica y la social. El cristianismo ramplón pretende reducir los sexos a rasgos biológicos cuando además sabemos que ellos siempre se han opuesto a esta ciencia, empezando por el hecho contundente de la evolución.

¿Se trata de que la escuela, la familia y la sociedad borre las diferencias sexuales para eliminar la desigualdad entre sexos? 

Falso de toda falsedad. La discriminación de las mujeres no se borra eliminando los sexos, poniendoles pene, como ridículamente manipulan las religiones sobre la teoría de género. La inequidad de género se elimina reconociendo que las mujeres con vagina biológica no están impedidas de manera natural para desarrollar la profesión, oficio o actividad que ellas elijan y que no tienen porque ganar menos por carecer de pene. No se trata de operarlas, se trata de reconocer que como mujeres también son personas con derechos y libertades que no deben ser inferiores a la de los hombres. No se borra la sexualidad biológica, lo que se combate es la discriminación, la injusticia y la carencia de derechos o el ejercicio de los mismos.
Pero como no se pueden debatir estas, que son las verdaderas propuestas, los propagandistas de la religión ponen argumentos a modo, como sucede en el vídeo, para poner en boca de las feministas o de las investigadoras de género cosas absurdas, cosas que los religiosos se han inventado.

¿Las feministas y las investigadoras de género quiere que se reprogramen a los niños desde la escuela para borrar las diferencias sexuales? 

Lo que más teme la Iglesia no es eso, la reprogramación de los sexos, que además es absurdo. Lo que teme el conservadurismo religioso es que los roles que ellos predican cambien. Que la mujer siga siendo una sumisa persona sólo dedicada a la reproducción y no a la producción social, si ella lo ha decidido y que se persista en una supremacía masculina que hoy ha sido cuestionada por discriminar profesionalmente y por ejercer violencia. Lo que propone el feminismo no es la disolución de los sexos, sino una sociedad donde haya respeto por los sexos, la diversidad sexual; donde ser hombre o ser mujer, u homosexual no te haga objeto de violencia o discriminación. Y la escuela es el lugar donde se puede comenzar a practicar esa socialidad y convivencia social. Es además la función de la propia escuela.

Borrar las diferencias sexuales biológicas no borran la inequidades de género. Lo que las borra es considerar a hombres y mujeres, homosexuales y lesbianas, transexuales, etc. Como personas con los mismos derechos y con la libertad a elegir quiénes son. La escuela no te enseña, dizque borrando las diferencias sexuales, a ser homosexual. Los hombres homosexuales deciden serlo independientemente de su sexo biológico, a pesar de la escuela, pues no dejarán de ser homosexuales, por sus propias razones, se les prohiba o no. La humanidad ha prohibido durante siglos la homosexualidad y a lo largo de la historia no ha dejado de haber homosexuales. El homosexual no es homosexual porque haya borrado su sexo, sino porque sus orientaciones y preferencias lo hacen diferente a los hombres heterosexuales.

La teoría de género no borra ni los sexos, ni la diversidad sexual. Lo que hace es considerar algo que era negado, ocultado, prohibido y condenado. Que ha pesar de la biología, hay seres humanos que tienen preferencia sexual por personas del mismo sexo y hay personas que son heterosexuales. Lo que hace es regularizar una situación que por prejuicios religiosos no se ha afrontado. La cultura de la convivencia, el respeto y la libertad a ser diferentes, comienza en efecto en la escuela que prepara al ciudadano para entender todas estas diferencias en lugar de callarlas o reprimirlas como hizo en el pasado.

¿La teoría de género pretende el igualitarismo haciendo confusa la identidad sexual? 

 Al contrario, haciendo evidente lo que existe, lo que es posible es formar una sociedad más democrática que no juzgue las diferencias de manera prejuiciosa. De acuerdo a su edad, los seres humanos se encontrarán tarde o temprano estas diferencias, o las traerán ellos mismos. Un homosexual asumirá su identidad sexual social, sin problemas, sin discriminación y sin represión. Un heterosexual asumirá su identidad sexual sin problema, respetando a los demás. La escuela no te enseña la identidad sexual que viene en ti, la escuela sólo te eneseñará a respetar a las minorías sexuales, a ejercer derechos y a no verlas con prejuicios, sino a respetar los derechos de los demás. Sean mujeres, hombres, homosexuales, lesbianas, intersexuales, bisexuales o trasngéneros. Por el contrario, la identidad sexual de las personas estará reforzada por su propia naturaleza y elección, sin pretender que los demás están equivocados o son enfermos como se manejan las religiones. Lo que se ve amenazado es el machismo, la misoginia y la homofobia.
En efecto la escuela enseña a leer, a escribir, a contar, respetará a quienes son niños, pero también a quienes son niñas, educará en el respeto a la diversidad sea sexual, étnica, religiosa o de rasgos físicos como el color de piel, la condición social, o el lugar donde provienes.
Sólo quienes se oponen a los matrimonios igualitarios y han sido homofóbicos o misoginos a lo largo de su historia, quieren imponer sus roles y sus tradiciones a los demás, les aterra que los individuos elijan y satanizan ideas que son contrarias a la suya. Ayer decían que la ciencia era perversa, que la evolución decía que descendemos del mono, que las ideas de igualdad son absurdas. Hoy como han perdido la batalla, se mimetizan de preocupados y democráticos, pero sacan el viejo arsenal para seguir condenando lo mismo que siempre han condenado, los derechos de las mujeres, la libertad humana. Ellos se disfrazan de defensores de la familia, cuando en realidad son defensores de anacronismos religiosos y de prejuicios fanáticos. 

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